Artesanías en Sipo y Totora

Atractivos turísticos

Exposición itinerante de productos locales

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Estas exposiciones tienen lugar en el local 16 de Salto Shopping y Terminal, ahí se exhiben artesanías en cuero indumentaria, manualidades, artículos de decoración, accesorios, productos gastronómicos y expresiones artísticas en general. Esta iniciativa apunta a que los salteños puedan conocer productos de emprendimientos locales y fortalecer las expresiones culturales de la región.

Este ciclo comenzó el Miércoles 2 de junio con esta nueva propuesta que se renueva semana a semana. Mariana García y Juan Trinidad realizan artesanías en sipo y totora, algunos de los productos más fabricados son las cestas, centros de mesa, campanas, portalámparas, paragüeros, leñeros entre muchas otros artículos decorativos. El material usado para la confección de sus artesanías es Sipo y Totora, ambos materiales son parte de la flora nativa del lugar. El Sipo es el tallo una enredadera que crece en los montes ribereños de forma permanente. La totora crece en medios acuáticos, que al igual que el sipo, es una planta invasora que soporta altas temperaturas.

¿Dónde aprendieron el oficio?

Ellos nacieron y crecieron en los montes ribereños en donde sus padres y familiares lo realizaban como una práctica común. Luego ambos se dedicaron diferentes tareas, pero cuando Mariana vio que este producto tenía muy buena aceptación no solo por los turistas, sino por la población local, ambos comenzaron a dedicarse por completo a esta actividad.

¿De dónde extraen la materia prima?

La materia prima la extraemos de los montes. Esta especie crece de forma generosa, de manera que siempre tenemos materia prima para la elaboración de artesanías. Ellos están muy conformes con sus productos ya que este trabajo, que para ellos es un disfrute, les permitió superar dificultades económicas y cosechar una gran cantidad de amigos.

¿Cuánto hace que trabajan y venden estos productos?

Hace aproximadamente 18 años que comenzamos con la comercialización. Juan nos cuenta que esto comenzó cuando a su campamento se acercó una turista brasileña quién le preguntó cuánto costaban unos cestos que tenían de adorno en su casa. Mariana le responde, “no están para la venta…”, pero finalmente la visitante se llevó la pieza y se fue muy contenta.

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